Endometriosis profunda
La endometriosis es una enfermedad muy poco conocida, inhabilitante y solo la entiende quién la padece
Cada mañana al despertar, me encuentro en un remolino de oscuridad, dolor e impotencia que me succiona hacia al fondo.
Me aferro a la superficie con las uñas evitando ser arrastrada hacia al fondo, pienso que es una pesadilla pero en realidad ya estoy despierta, son las 5 am, todos duermen y el silencio parece ocultar mis gritos de auxilio que se ahogan en mi garganta.
Siento que todo el cuerpo me duele, no siento los dedos de mi mano derecha, el vientre me duele al girar en la cama, mi columna parece estar en encastrada en algún aparato de tortura medieval, inmóvil, dolorosa.
Tengo la boca seca, tengo sed. Pero no logro salir del huracán de tristeza que sigue succionandome hacia el fondo.
Lucho y lucho por levantarme, por poder comenzar el día y ¿para qué? Para someterme a un sin fin de pastillas que no funcionan, que alteran mi cuerpo y mi estado mental.
Cuando al fin me levanto siento el crujir de mis huesos por estar 5 horas en una misma posición. Me siento al borde de la cama, la cicatriz de la cesárea se siente cómo si estuviese abierta (lleva cerrada 7 años) pero sin embargo duele, quema por dentro.
Comienzo un nuevo día, con el recuerdo de la pesadilla de la noche anterior, con el cansancio de haber luchado por salir del huracán de tristeza. Y apenas comienza el día.
Otro día lleno de dolor, frustración, cansancio sin sentido, pastillas de múltiples colores.
Suelo pensar que soy hipocondríaca por todos los dolores, en diferentes partes del cuerpo, que siento cada día, pero NO, no soy hipocondríaca, tengo Endometriosis profunda en etapa 3.
Nos vemos algún otro día, en que mi mano me permita volver a escribir...
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